La comunicación es en estos casos un factor clave, para reducir la tensión, y dejar más satisfecho al cliente.
Hay frases mágicas como:
- “Me parece importante lo que me comenta.”
- “Entiendo su postura.”
- “¿Podría aclararme más este punto?”
- “Si lo he entendido bien, el problema es que…”
- “No se preocupe ahora mismo lo solucionamos.”
- “Lo estudiamos y le damos una solución inmediata.”
- “Lo que se suele hacer es, pero vamos a buscar la forma más beneficiosa para usted.”
- “¿Le parece bien si hacemos….?”

Lo más importante es mantener la calma, no ponernos a la defensiva, y no considerarlo un ataque personal, es simplemente un punto de vista a valorar para mejorar. Aunque sea la queja más injusta y desproporcionada del mundo, esto es algo que se puede hacer ver con argumentaciones y con tranquilidad al final de la escucha activa al cliente.
Si interrumpimos al cliente para atacar, defendernos o evadirnos lo único que conseguiremos es elevar el grado de insatisfacción y que no se libere la carga emocional que bloquea la solución de cualquier conflicto.
Seis Consejos Para Gestionar Las Quejas
- Tener diseñado un procedimiento de gestión de quejas que sean conocido por todo el personal. Debe incluir como mínimo atención, registro, corrección y evaluación.
- El registro de las quejas debe contener como mínimo los siguientes datos:
- Fecha producción,
- Cliente que reclama
- Exposición de los motivos y del hecho causante,
- Área de trabajo o departamento al que se refiere,
- Quien atiende la queja,
- Si va dirigida hacia una persona concreta identificarla,
- Causas de la queja (porque se ha producido),
- Efectos o consecuencias,
- Solución propuesta y adoptada, plazo para llevarla a cabo,
- Confirmación de la resolución.




